Trabaja en ti mismo el doble que en tu empresa

Hablar de Relaciones Humanas, siendo genéricos, es hablar de interacciones entre las personas y de los efectos que estas producen en ellas y su entorno. Por otro lado, hablar de Empresa, es hablar de las relaciones entre empleados, entre el resto de profesionales vinculados a ella y de cómo estos se comunican, organizan y toman decisiones en el día a día laboral.
Las Relaciones Humanas, sean en el entorno que sean, están sujetas a unos protocolos que hay que conocer y saber utilizar para que no surjan conflictos , sobre todo en grupo.

Hoy día, son cada vez más las empresas que toman conciencia de que su capital humano es el recurso más importante con el que cuentan y que invertir en su mantenimiento y mejora es la mejor inversión que pueden realizar.

Una inadecuada comunicación y relaciones conflictivas son dos de las causas más frecuentes por las que un proyecto o empresa no rinde de forma óptima e incluso fracasa al generar entornos negativos. Crear y mantener un clima laboral cordial , optimizar la comunicación interna y fomentar relaciones satisfactorias en el trabajo debería ser una prioridad laboral y a la vista está que queda mucho aún por hacer dentro de la cultura empresarial para lograrlo.
Está a la orden del día, ‘llevarse a casa’ asuntos no resueltos en el trabajo que explotan en el ámbito familiar de mil y una forma (llamémoslo ‘daño colateral’).

También suelen darse ciertas situaciones (síndromes los llaman) entre compañeros y colaboradores de trabajo propiciadas por actitudes  poco eficientes: Síndrome de la Amapola o Alto rendimiento, Síndrome del Impostor o Efecto Dunning-Kruger, Síndrome de Ganimides, Síndrome de Solomon, Síndrome de Boreout, Síndrome de Cronos, Síndrome de Anat, Síndrome de Bergerac, etc.

Además, se dan situaciones de discriminación de todo tipo, entre las que se incluye el edadismo.

Todo ello puede evitarse con un entrenamiento que propicie a cada persona los recursos más adecuados para autogestionar su propio mantenimiento físico, mental y emocional; entrenamiento que resulta imprescindible en el caso de profesionales o directivos con personal bajo su responsabildiad.

Estos hábitos de mantenimiento nos permiten estar en forma, física, mental y emocional, y hacen fáciles y fluidos procesos como la vuelta tras las vacaciones, viajar por trabajo, épocas de presión laboral e incluso la decisión de cambiar de trabajo, llegado el caso. En definitiva, nos convierten en personas resolutivas y eco-eficientes preparadas para encarar cualquier CAMBIO, CRISIS o proceso en nuestro día a día, incluidas situaciones excepcionales como la que estamos experimentando con el estado de alarma provocado por un virus global.

Trabaja en ti mism@ el doble que en tu empresa

El experto en Recursos Socio-Laborales, Jose Miguel Navarro, asegura que ‘no existen problemas en la empresa, ni en el mercado laboral, en todo caso existen problemas en las personas’. Y en Kaizen Proyectos lo pensamos también, por experiencia propia.

Unas relaciones humanas satisfactorias, sean en el entorno que sean, parten de una personalidad equilibrada que ha adquirido las habilidades sociales adecuadas para relacionarse.

La persona que trabaja en su  desarrollo personal  mejora , por extensión, todas las áreas de su vida: trabajo, relaciones, pareja, familia, capacidad de liderazgo, etc. Y está mejor preparada para afrontar cualquier situación que se le presente, tanto en el área profesional como familiar.

“Trabaja en ti [email protected] el doble que en tu empresa. Empieza a pensar en el trabajo como si fuese una disciplina encaminada a fortalecer tu mente, tu cuerpo y tus emociones. La finalidad del trabajo diario es templarnos y enriquecernos personalmente y no solo económicamente”

Si te interesa el tema y aprender en qué consiste ese mantenimiento contacta con Jose Miguel Navarro, Coach y Consultor Empresarial e infórmate.

¡Bienvenido a la empresa del siglo XXI!

Una empresa donde todos los que la forman se responsabilizan de mantenerse en equilibrio, en buena forma física, mental y emocional, desarrollar sus capacidades al máximo y donde el conflicto interpersonal se convierte en un aliado para mejorar el trabajo en equipo.

 

Un poco de inspiración para cerrar el post.

Una de las mejores escenas de la película ‘El último Samurai’.

El capitán Nathan Algren, durante su paseo diario, reflexiona sobre las gentes del pueblo que lo está acogiendo:
“Desde el momento que despiertan se dedican a la perfección de la tarea que tienen encomendada, fuere cual fuere”. Nunca he visto semejante disciplina.”

 

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