Origen del Supermercado I

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Vivimos en un momento de cambio impresionante… vertiginoso me atrevería a decir. Por ello, de vez en cuando, me gusta echar la vista atrás y conocer el origen de muchas de las cosas que nos rodean:  pienso que es útil para obtener perspectiva.

La historia que os voy a contar bien podría empezar como un cuento.

Érase una vez… las tiendas de ultramarinos, lugares donde nuestras abuelas y madres iban a hacer la compra. Espacios que, para un niño podían parecer casi mágicos por la cantidad de productos fascinantes y al mismo tiempo cotidianos, como las galletas o el chocolate que, a diferencia de hoy, eran más exclusivos y menos accesibles.

Piénsalo por un momento. ¿Cómo se realizaban las compras entonces?

Entrabas en una tienda donde básicamente todo estaba fuera del alcance de tu mano.

Las tiendas tenían toda su mercancía detrás del mostrador, que funcionaba a modo de separación física, permitiendo la distinción entre vendedor y cliente.

Tras esperar tu turno, le pedías al dependiente lo que querías, y éste lo iba recogiendo y embolsándolo.

No podías verlo todo, no podías tocar apenas nada, el cliente simplemente tenía que esperar y pagar.


Sin embargo todo cambia
el 6 de septiembre de 1916, cuando se abrió en Memphis, Tennessee, la primera ‘tienda  de autoservicio’ de la historia, más comúnmente llamado supermercado. La llamo  Piggly Wiggly en honor al momento de inspiración que detono su puesta en marcha.

Su fundador, Clarence Saunders era uno de esos visionarios que buscaba la forma de dar un giro a las costumbres y actividades que realizaban las personas, es considerado el responsable de haber revolucionado toda la industria de la alimentación, ya que muchos de los servicios y formatos operativos que vemos hoy en día de los supermercados de autoservicio fueron creados por él.

Clarence pensaba que el formato de venta al detalle era lento y costoso, una total pérdida de tiempo, ya que necesitaba tener a varios empleados para satisfacer la demanda, no encontraba un orden en la entrada; según los clientes iban llegando tenían que esperar al próximo empleado disponible para entregar sus listas de la compra, donde en el mejor de los casos se organizaban colas en varios mostradores pero no todas las tiendas tenían implementado este sistema.

Había mucho espacio infrautilizado y cuando no era la hora de gran afluencia había dependientes ociosos. Todo esto inflaba mucho los costes que terminaba pagando el cliente.

Tras analizar el formato por varios años Saunders abrió su primera tienda contra todo pronóstico, una revolución que llegaba a cambiar el paradigma de las compras y reducir los costes.

La tienda autoservicio era innovadora así como muchas de sus técnicas:

  • Disponía de tres divisiones espaciales en la tienda:
  • Zona de entrada, donde situó las cajas registradoras.
  • Zona de ventas, situada tras pasar unos tornos a modo de puertas que conducían a un circuito de pasillos. El cliente básicamente tiene que pasar por toda la tienda generando más ventas.
  • Zona de Almacén, para guardar la mercancía.
  • La entrada con tornos, debías entrar por una parte y salir por otra. Esto era necesario para controlar el flujo de los clientes. Ideo un planograma de tal forma que los clientes tuviesen que caminar por la tienda y pasar delante de todas los productos expuestos, los cuales se exhibían en estantes o en armarios. Los perecederos estaban situados dentro de un refrigerador de vidrio.
  • El carrito de la compra. Otro invento de Clarence. El cliente paseaba por la tienda con su carrito de la compra para ir guardando su compra.
  • Las cajas al final del proceso. El poner a los dependientes en un único sitio optimiza mucho el personal necesario para atender una gran superficie.
  • Otra parte innovadora del concepto del supermercado es que cada elemento que comprabas tenía ya un precio. Antes, cuando el dependiente te cortaba y pesaba el producto, el precio final de tu compra era siempre un poco sorpresa. Ahora con el concepto de tener todos los productos a la vista con el precio, el cliente desde el momento 0 sabía cuánto pagaría al final. Este tipo de revoluciones ahora nos parecen evidentes, pero en su momento podemos imaginar la cara de sorpresa de los clientes que entraban en el «almacén» del supermercado y compraban lo que querían sabiendo cuanto pagarían al final del proceso.

    Clarence le dio la vuelta al concepto y puso a los clientes al mando de su compra. Ya no era el dependiente el que te daba el producto, eras tú, el cliente el que seleccionaba y sabía lo que quería comprar y sabía lo que costaba en cada momento.
  • Etiquetó con precios los productos de los estantes y los colocó por familias, para que los clientes pudieran comparar los precios de las diferentes marcas. Algo inédito.
  • Otro concepto innovador de Clarence fue la idea de «just in time» inventario. Es decir, los proveedores y tiendas sincronizan esfuerzos para tener el mínimo inventario y poder ofrecer a los clientes los productos necesarios minimizando la necesidad de almacenar. Este concepto fue luego llevado a Toyota.
  • La capacidad de exposición era mucho más amplia, lo que facilitaba que pudiera tener casi de todo.


  • Preparo porciones embolsadas en diferentes tamaños de productos que hasta el momento eran vendidas por un dependiente a granel, como la harina y los colocó en sitios estratégicos de la tienda.
  • Coloco básculas para que los clientes pesaran, entre otros productos, las frutas y verduras.
  • Inserto dulces y otros artículos de impulso al lado de la caja registradora.
  • En cada tienda inserto un estante de gangas para artículos dañados o sin rotación.
  • Uniformo a sus empleados.
  • Introdujo un sistema de higiene para la manipulación de alimentos, como redes para el cabello, guantes y cubre bocas.
  • Inserto el recibo impreso con el resumen de sus compras que recibían los clientes tras realizar sus compras.
  • Impulsó el modelo de franquicia de supermercados.
  • Coloco luminosos, largos y planos, fijados al techo para iluminar mejor la totalidad de los pasillos.
  • Redujo enormemente los costes estructurales habituales de una tienda de entonces: se dio cuenta que podía ser muy competitivo ya que sus márgenes de beneficio se dispararon, y por ello podría traspasar parte de esos beneficios a sus clientes en forma de rebaja de precios.

 

¿Cuántas de estas prácticas te resultan familiares?  🙂

Este nuevo formato levantó todo tipo de suspicacias y críticas, tanto dentro como fuera del sector, según los analistas de la época estaba destinado al fracaso, ya que aseguraban que nadie iba a querer abandonar la comodidad de que un empleado reuniera sus productos, que no habría orden en los estantes y las tiendas estarían llenas de gente peleándose por los productos. Además del temor a la cantidad de puestos de empleo que podría anular de instaurarse en todas las tiendas.

Pero Saunder le dio la vuelta a estos comentarios convirtió las visitas a su tienda en una experiencia de compra moderna, original y rápida. Un lugar donde los clientes podían elegir por sí mismos, tener independencia, valorar y hacer.

Los consumidores adoraban este nuevo formato de tienda.

Su lema fue: “¡A través del torno a una tierra de Aventura! “

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En poco tiempo estaría en todos los periódicos.

Tras la apertura de su primera tienda patentó el modelo de negocio y todas las técnicas que fue implementando, estando disponibles para cualquier persona o compañía, además de que por primera vez se implementaba el sistema de franquicias independientes para así poder operar un Piggly Wiggly, lo que incluía el uso sin límites del formato de «compras de supermercado de autoservicio» y por supuesto el nombre de la tienda.

En 1923 Piggly Wiggly era un completo éxito, , según la edición del 03 de enero de 1949 de la revista Life, con más de 1.200 tiendas en 29 estados del país y para 1932 la cadena contaba con 2.600 tiendas y facturaba más de 100 millones dólares anuales, un verdadero monstruo que hizo que surgieran competidores como Handy Andy stores, Helpy Selfy stores, Mick-or-Mack stores y Jitney Jungle, quienes poseían la característica de haber comprado las patentes de Saunders.

 

¿Os está gustando?  Pues hasta aquí la primera parte. En unos días … cotinuará.

 

Por cierto, ¿qué pensaría Saunders si viese los robots reponedores de Wallmart?  ¿Qué será lo que llegaremos a ver nosotros en un futuro?

Continua en parte II

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