Película 7 años

7a-min

Cuatro socios fundadores (y buenos amigos) de una empresa tecnológica han de tomar la decisión de quién de ellos ha de sacrificarse por el equipo e ir a la cárcel por haber manipulado las cuentas. Para ello contratan a un mediador que les ayude a tomar tan compleja decisión ya que, el elegido salvará a sus compañeros de la ruina personal y económica pero echará su vida por la borda.

Como ninguno se ofrece para ser el chivo expiatorio empiezan a surgir opiniones y actitudes de cada uno sobre los otros tres que revelan que ni había tan buen rollo, ni eran tan amigos como hacían ver.

Todos somos buenas personas hasta que no se demuestra lo contrario, es decir, te ponen a prueba.

Estamos ante un drama psicológico minimalista, un guión de calidad, una excelente interpretación y un final … bueno, como muchos finales, quizás no sea el que más te gustaría o esperabas.

Se suele decir que mejor no juntar la familia y el trabajo pero ¿y los amigos? ¿se puede mantener amistad y relación profesional?

Sin embargo, el punto fuerte de esta historia no es el binomio amistad/trabajo sino la falta de valores humanos y personales en el entorno laboral y empresarial-económico. Esa es la clave de toda la historia y la que la propicia.

Partiendo del comportamiento poco ético de los protagonistas (lo que ha generado la situación): ¿es previsible la forma en la que lo abordan?

Si leíste ‘Disculpe me he dejado la ética en casa’ ya sabes por dónde va el tema.

¿Puede una ‘mala’ persona ser un buen profesional?

La situación me recuerda en cierta manera a  ‘El Cabellero Oscuro’ de Christopher Nolan

El Dilema del Prisionero  es un modelo de conflictos muy frecuentes en la sociedad que ha sido profundamente estudiado por la Teoría de Juegos.

La situación que se plantea con este ‘juego’ se denomina un “equilibrio de Nash”. El nombre viene dado por el matemático John Forbes Nash.

El dilema del prisionero es un juego simple que ha permitido a los investigadores conocer mejor cómo tomamos decisiones.

John Nash, que ganó el Nobel, demostró que la solución cuando hay conflicto es cooperar

Personalmente, encuentro este tipo de películas interesantes  porque me hacen reflexionar profundamente y ser honesta conmigo misma ya que, en la soledad de mis pensamientos y como nadie me ve, sale a relucir qué tipo de persona soy al plantearme si yo sería capaz de hacer lo mismo. Me permite conocerme más a mi misma al chequear mis valores personales.

»Entre estímulo y respuesta hay un espacio. En ese espacio está nuestro poder para elegir nuestra respuesta. En nuestra respuesta radica nuestro crecimiento y nuestra libertad»  -Viktor Frank-

Te animo a ver la película y comentar qué final le pondrías si fueras tú el-la guionista.

Yo lo tengo claro ya que, para mí, lo que subyace tras cualquier problema en lo profesional y en la empresa es la falta de valores personales de las personas implicadas. Cuando actúas en base a valores humanos no das pie a situaciones negativas o faltas de ética.

 

Esta película fue la primera producción de Netflix en España. Considero que es todo un éxito y que ha empezado con buen pie. Está disponible para 86 millones de personas en 190 países (estamos ante la mejor distribución de una película de la historia del cine español).  El cuarto largometraje de Roger Gual que ha hecho un fantástico trabajo con sólo 5 actores y un único escenario.

Anécdota para cinéfilos:

El último día de rodaje (llevaban 20 días), la película que estaba dividida en  15 secuencias, volvió a grabarse toda en una única toma transmitiendo la sensación al espectador de que realmente todo sucede de un tirón.

 

Broche de Oro:

¿Sabes de dónde viene la costumbre de comer palomitas de maiz en el cine?

Durante la Depresión del 29 en EEUU el cine se convirtió en una vía de escape a la pobreza y el desánimo. Gracias a los precios populares una familia podía permitirse ir a ver una película a menudo. Pese a la crisis algo que había en gran cantidad en el país era maíz por lo que se convirtió en un alimento barato con el que saciar el hambre en las largas sesiones de cine (ademá, eran menos molestas que los cacahuetes con sus corfas).

Además, sólo hay un tipo de maíz que estalla con el calor: la everta.

Se las llama Cotufas en Tenerife, Ciudad Real, Cuenca y Venezuela; roscas en Gran Canaria; “crispetes” en Cataluña; crispetas o maíz pira en Colombia; rosetas en Andalucía; pajaretas en Aragón; cabritas en Chile; poporopos en Guatemala; poropós en Uruguay y Paraguay; pochoclos en Argentina; canchitas en Perú y canguiles en Ecuador.

¡Son conocidas en el mundo entero?

Y a ti, ¿te gusta comer palomitas mientras ves una película? ¿Dulces? ¿Saladas? ¿Con mantequilla?

Y, si te gusta experimentar,  te cuento que otros cereales tales como el trigo, la espelta, la avena, la cebada o incluso el arroz  sirven también para hacer ‘palomitas’ que aunque no quedan como las de maíz si están deliciosos como snack.

Se cuecen, se escurren y se tuestan al horno para que crujan:  ¿Te animas?

 

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